Según lo que hemos visto en un artículo anterior tu cuerpo es energía vibrando. Ahora vas a sentir esa energía que eres, es decir, tu auténtica realidad como ser físico. Para ello, harás un ejercicio que comienza con una visualización, una creación de la mente, y finaliza con una sensación: la consciencia de la vibración que eres. Quédate en la sensación todo el tiempo que puedas. Lo que te hace crecer, expandirte, elevarte, es la percepción sensorial, no el pensamiento. Cuantas más veces lo hagas, cuanto más te sumerjas en la sensación, más elevas tu frecuencia vibratoria, puesto que desarrollas aquello a lo que prestas atención.
Esta práctica es la puerta que te lleva a encontrar y profundizar en el ser que eres. Es la que te hace vivir en casa, pues tu casa es tu energía, tu cuerpo. Lo demás es mente funcionando.
Puedes llevarte el ejercicio escrito en un papel o en el móvil y, cuando tengas un rato de tranquilidad, mientras tomas un café, por ejemplo, léelo concentrándote en sus palabras lo más que puedas, fijándote en lo que inducen en tu consciencia. Por el simple hecho de leerlo, te encontrarás más equilibrado, más sereno, y con la repetición, irás desarrollando tu capacidad de concentración e incrementarás tu poder creador.
Si quieres centrarte específicamente en el ejercicio, hazlo de pie, ojos cerrados, pies separados tanto como tus hombros, cuerpo erguido, pecho expandido, brazos a los costados. Al poco de tener esta postura y a la vez que sigues los pasos del ejercicio, advertirás cómo la energía asciende por las plantas de tus pies, llenándote por completo. Déjate bañar en ella, disfruta de tu vibración.
Cuando lo domines, lo harás en cualquier postura y momento, sin tener que cerrar los ojos, porque de eso se trata: de vivir despiertos. Tampoco te hará falta leerlo (esto es solo al principio) y serás capaz de sentirte en medio de una conversación y de tranquilizarte cuando los pensamientos desbocados pretendan llevarte de su mano.
Si al principio te resulta difícil relajarte, condición fundamental para ejecutar el ejercicio, comienza centrándote en la respiración: es el mejor modo de acondicionar el interior para la práctica meditativa.
La inspiración hazla siempre por la nariz; la espiración puedes hacerla por la nariz o por la boca, como más cómodo te resulte.
Centra tu atención en la respiración, en el aire que entra y sale de tu cuerpo, notando el abdomen expandirse y contraerse en cada ciclo respiratorio…
Inspira…, espira.
Inspira…, espira.
Cuando ya estés relajado, imagina que te rodea un haz de luz o que te encuentras sumergido en una sustancia luminosa… Al inspirar, notas cómo la luz penetra en tu interior, llenándose todo tu pecho y abdomen de ella… Al espirar, sientes esa luz atravesar tu cuerpo, mientras por todos los poros de tu piel brota un brillante resplandor… Al mismo tiempo, percibes un cosquilleo que recorre tus células siguiendo la estela de esa luz.
Con cada inspiración, adviertes cómo la luz que te rodea llena tus pulmones, cómo baja tu diafragma.
Con cada espiración ves esa luz atravesar tu cuerpo, avivando ese hormigueo vibrante…
Inspira…, espira.
Ahora, centra la atención en tu cuerpo… en ese escalofrío, en esa sensación que recorre las células de tu ser al espirar… Abandona toda imagen visual y céntrate solo en la sensación.
Inspiras y llenas de aire tus pulmones, sintiendo todo tu cuerpo completamente unificado y presente.
Espiras y esa espiración atraviesa cada partícula de tu anatomía, llenándote de un cosquilleo eléctrico que te vivifica y energiza de arriba abajo.
Haz varios ciclos respiratorios, sumergiéndote en esa electricidad que te desborda… en esa vibración que recorre todo tu ser… Toda tu atención la tienes puesta en ella… Siente esa energía… tu energía… ¡ESA VIBRACIÓN ERES TÚ!
Inspira… y siente tu energía.
Espira…. y siente tu ser.
Permanece el tiempo que te apetezca disfrutando de lo que eres.
Luego, a la cuenta de tres, abres lentamente los ojos: 1…, 2…, 3… y te quedas centrado en tu vibración todo el tiempo que puedas.
Con el tiempo, y la repetición de esta práctica, descubrirás un nuevo sabor con esta visualización/sensación, pues se convierte en la puerta que te abre y te centra en el ser que realmente eres, dejando fuera el mundo de lucha y miedo del ego que te circunda. Solo es cuestión de tiempo y constancia. Así que ¡dale caña!
Te dejo aquí la visualización para que te la descargues, por si te resulta más cómoda de hacer.
Ya sabes: cualquier duda, sugerencia o aportación me la dejas en los comentarios y lo hablamos.
Un abrazote y sé muy feliz 🤗🥰😊