Ya sabes que tu cuerpo es energía vibrando. Ahora bien, al igual que tienes unos órganos que regulan su normal funcionamiento, existen unos componentes energéticos dentro de él que ajustan y distribuyen la energía por su interior. Los más numerosos son unos canales llamados nadis (meridianos, en la medicina china), encargados de transmitir la energía sutil, que es la fuerza vital codificada con la información necesaria para funcionar en el plano celular. Esta energía, que la tomamos del aire que respiramos, de los alimentos, del sol y del agua que bebemos, se combina con la energía que recibimos de la tierra y del cielo, transformándose por medio de los chakras.

Existen más de 70 000 nadis en nuestro cuerpo, de los cuales tres son los principales: Ida, Pingala y Sushumna. Los dos primeros ascienden y descienden enroscados a lo largo de nuestra columna vertebral, interconectando todos los chakras. El tercero discurre por el interior de la columna y es el que nos eleva a planos superiores de consciencia.

En interacción con el sistema de chakras, está el aura. Es un campo de luminosidad que rodea a personas, animales, plantas y objetos. Penetra y envuelve nuestro cuerpo alrededor de un metro y se compone de siete capas, cada una de ellas conectada a un chakra. Su tamaño, color, forma y densidad varían en función del estado de ánimo.

El aura es la radiación de nuestra fuerza vital y punto de conexión con el universo: recibe de él la energía, la filtra por las diferentes capas y la transmite a sus chakras correspondientes que, a su vez, la distribuyen a los nadis, al sistema nervioso y a las glándulas endocrinas. Al mismo tiempo, emite la energía que recibe de nuestros chakras al universo, que se pone a materializar lo que aquella le demanda, atrayendo las situaciones y circunstancias acordes con la vibración emitida. El aura es nuestro canal de intercambio energético con el universo; por ahí emitimos y recibimos la energía que todo lo llena.

Existe una línea vertical de energía procedente de la tierra que atraviesa los chakras y nos conecta con el cielo, creando un pilar de luz en nuestro interior: es la línea Hara. La activación de esta línea nos equilibra, manteniéndonos centrados y arraigados en el ser. En esta línea palpita el objetivo de nuestra vida, nuestro camino en ella y el poder para recorrerlo. 

estructura-energética-cuerpo-humano

LOS CHAKRAS

Los chakras son unos centros de energía repartidos a lo largo de la columna vertebral, separados unos 30 cm de ella y situados en la parte frontal y dorsal de nuestro cuerpo. La unión de estos vórtices se produce en la médula espinal; el primero y el último solo tienen un vórtice. Los vórtices captan la energía de la tierra y del cielo para transmitirla por la línea Hara.

Tenemos 7 chakras fundamentales (además de unos cuantos secundarios) que son los que vamos a ver aquí para trabajar con ellos más adelante.

Cada chakra va asociado a una glándula de nuestro cuerpo y a un arquetipo psicológico, que es reflejo de la actitud que adoptamos ante la vida. Estos vórtices no solo transforman la energía que reciben de nuestro organismo, de sus células, sino también la que reciben del aura. Si los chakras tienen un comportamiento deficiente, bien por un exceso de revoluciones (abiertos) o por defecto (bloqueados), se rompe el discurrir armónico de la energía y surgen los desequilibrios. Estos afectarán tanto a la parte física de nuestro cuerpo, acarreándole problemas de salud relacionados con la glándula correspondiente, como a la parte psicológica, problemas que se manifiestan en actitudes descompensadas a la hora de afrontar los desafíos de la vida. Por lo tanto, es decisivo para nuestra salud, en todos los sentidos, tener los chakras funcionando en plenitud de condiciones.

De abajo a arriba, son los siguientes:

1. Chakra raíz

El color asociado es el rojo, y su verbo, yo tengo. Situado en la base de la columna vertebral, es el encargado de recibir la energía de la madre Tierra y va asociado a las glándulas suprarrenales, productoras de la adrenalina.

Si lo tienes equilibrado, te notarás lleno de energía y vitalidad y serás capaz de desenvolverte con confianza en el mundo físico y de conseguir tu sustento por ti mismo. Estarás lleno de seguridad, autoestima y fortaleza interior, y te sentirás arraigado y querido en este mundo. Vivirás con la certeza de que nada te va a faltar.

Sus arquetipos, en función de si el chakra está armonizado o no, son la Madre Tierra y la Víctima. La primera nutre, da seguridad, transmite respeto y amor incondicional. El segundo, por el contrario, se ve incapaz de satisfacer sus necesidades, como un bebé que no puede alimentarse por sí mismo. Siente que el mundo es un lugar hostil y que no tiene recursos para enfrentarse a él, echando la culpa a los demás de su propia incapacidad.

2. Chakra sacro

Su color es el naranja, y su verbo, yo siento. Situado un par de dedos debajo del ombligo, está asociado a los órganos reproductores. Este centro se encarga de procesar y expresar las emociones que vives, a la vez que percibes las de los demás y te permite relacionarte de una manera fluida. Aquí se gestiona la sexualidad, la atracción física y las relaciones en general.

Cuando está sano y equilibrado, te concedes gozar y disfrutar de todo lo que tienes en tu vida. Te sientes merecedor de lo que posees y ahí radica el secreto de la verdadera abundancia, que no se refiere a tener mucho de nada, sino a la actitud en relación con lo que se posee. Cuando sientes que lo que tienes y que lo que eres es suficiente, el chakra funciona perfectamente. Con este chakra equilibrado, rebosamos pasión por lo que hacemos, vivimos la vida con gran intensidad y disfrutamos de todo lo que nos regala. En este chakra radica nuestra creatividad, esa que luego aflorará al mundo.

Los dos arquetipos de este chakra son el Soberano y el Mártir. El primero disfruta y comparte lo que posee porque se sabe merecedor de ello y que tiene suficiente. Emana magnetismo personal gracias a esta seguridad. A su vez, mantiene vínculos emocionales claros con los demás y expresa su creatividad al mundo. El mártir se queja de que el mundo está mal, de que no hay suficiente para todos, pero no hace nada por remediarlo; solo se queja porque se nota lleno de carencias. No se ama a sí mismo y cree que disfrutar con algo es malo, que no es merecedor de ello. Es muy probable que tenga malas relaciones en general debido a la mala gestión de sus emociones.

3. Chakra plexo solar

El color de este chakra es el amarillo, y su verbo, yo puedo. Situado justo donde acaba el esternón, va asociado al páncreas, productor de la insulina. En este chakra reside tu poder personal y es el que te permite aceptar los riesgos de la vida con el convencimiento de que puedes manejar cualquier situación a la que te enfrentes, con lo cual, la autoestima está relacionada con él. En este chakra radica tu fuerza de voluntad, poderío, confianza y autocontrol. Es el centro de la identidad y del ego; aquí se planifican las cosas y se toman las decisiones correspondientes.

Los arquetipos relacionados son el Guerrero y el Sirviente. El primero lleva a cabo su misión en esta vida, su trabajo, con todo su poder y fuerza de voluntad; para él, los obstáculos son oportunidades para crecer y desarrollarse. Por el contrario, el segundo va a rebufo de los demás, buscando su aprobación, deseando ser amado a través de sus actos y no por lo que es. Es envidioso y celoso de los éxitos ajenos porque desearía imitarlos, pero se ve incapaz de ello, ya que no reconoce su propio valor.

4. Chakra corazón

El color de este chakra es verde o rosa, según más te guste, y su verbo es yo amo. Como su nombre indica, se encuentra en el corazón y está relacionado con el timo, que es la glándula encargada de producir glóbulos blancos. Este chakra es el que sirve de unión entre los tres inferiores, relacionados con la parte física de nuestro ser, y con los superiores, que afectan a la parte espiritual.

Este es el centro del amor incondicional, tanto a los demás como a uno mismo. Aquí reside la capacidad de perdonar, así como la compasión. La autoestima, el amarse a uno mismo, brota de este centro que conecta todo. Aquí radica la fuerza transformadora que atesoramos: el poder del amor.

Los arquetipos de este chakra son el Amante y el Dependiente. El primero vive sus relaciones con los demás, sea progenitor, hijo, pareja u otros, sin esperar nada de ellos porque ya se siente completo tal como es, viviendo en el gozo de dar amor, solo por el placer de dar. El segundo cree necesitar a alguien para que le dé lo que él se niega: amor. No se ama y busca que le amen, un camino seguro al fracaso en cualquier relación, ya que no nace de la igualdad, sino de la dependencia.

5. Chakra garganta

Su color es el azul claro y su verbo es yo expreso. Radica en la garganta y está asociado a las glándulas tiroides y paratiroides, que regulan todos los procesos metabólicos del organismo. En este chakra radica la capacidad de expresión de los sentimientos, ideas y opiniones. Es el puente entre el amor que emana el corazón y la sabiduría del intelecto.

Sus cualidades son la verdad, la comunicación, la creatividad y la integridad. El hablar y el escuchar son las dos caras de la misma moneda que este chakra regula y equilibra: hablar para expresar nuestra verdad y escuchar para permitir ser al otro. Colabora con el chakra sacro en la expresión de su creatividad. Si estos dos chakras, el 5.º y el 2.º, están armonizados, cualquier proyecto que emprendas lo llevarás a buen término.

Sus dos arquetipos son el Comunicador y el Niño Silencioso. El primero asume la responsabilidad de lo que dice y cómo lo dice. Cuando expresa algo que le haya herido, lo hace desde el amor y no lastima a su interlocutor. Habla claramente y se cuida de que sus palabras sean interiorizadas por quienes le escuchan. Es sincero y respalda sus palabras con actos. Por el contrario, el Niño Silencioso reprime (a buen seguro, porque fue reprimido en su infancia y se le obligaba a callar) la expresión de sus sentimientos y verdades. Esta represión le genera un dolor que puede intentar amortiguar con exceso de comida, trabajo, alcohol… Su creatividad, al no ser expresada, consigue debilitar su energía vital.

6. Chakra tercer ojo

Su color es el azul oscuro o índigo y su verbo es yo comprendo. Situado ligeramente por encima de las cejas, está relacionado con la glándula pituitaria, que es la que regula el funcionamiento de las demás glándulas.

Este centro hace todo lo posible por ayudar al cuerpo a afrontar los cambios, a la vez que proporciona sabiduría y discernimiento para comprender hechos y situaciones. La intuición y tu sabiduría interna penetran por este chakra. Es la capacidad de razonar y, al mismo tiempo, dejarse llevar por la intuición, poniendo siempre aquella al servicio de esta. Aquí nace tu punto de conexión mental con la divinidad que eres al comprender cuál es tu misión como ser.

Los arquetipos son el Psíquico y el Racionalista. El primero sigue su intuición confiando en su conocimiento interior para responder a los desafíos de la vida y vive en la actitud de estar abierto a todas las posibilidades. El segundo habita en el reino de la lógica, de las normas y protocolos. Confía en planes, mapas y sueños de futuro para intentar controlar la vida.

7. Chakra corona

Su color es el violeta, blanco o dorado y su verbo es yo soy. Situado en la coronilla, está asociado a la glándula pineal, que segrega melatonina, encargada de regular los ciclos del sueño.

Por este chakra te conectas a la energía divina que te llega en forma de inspiración y comprensión, y experimentas la guía divina en todo lo que haces. Para que este chakra funcione correctamente, antes deben hacerlo todos los demás, porque aquí se fusiona lo que somos como cuerpos físicos con la divinidad que palpita en nuestro ser.

Sus dos arquetipos son el Gurú y el Egotista. El primero comprende la naturaleza del ser humano, vive en la continua compasión y enseña a otros a encontrarse gracias a su ejemplo. Conoce las lecciones de la vida y las respeta en los demás. El segundo no quiere saber nada del mundo espiritual, ya que su gran ego se lo impide, y vive toda su vida en el plano material. Rechaza a otros por sus imperfecciones y, a menudo, se siente solo y aislado.

Todo lo que has visto en este capítulo son los elementos energéticos fundamentales que intervienen en el normal fluir de tu energía y es lo que hace que tu estado de ánimo esté alto o bajo. Cuando no estamos bien energéticamente no fluimos con la vida, nos falta chispa, entusiasmo, alegría… Cuando estamos bien sentimos que podemos con todo, que la vida es maravillosa y nos atrevemos con todo.

Según vayas trabajando tus centros energéticos vas elevando tu frecuencia vibratoria, sintiéndote cada día mejor, más poderoso, más amoroso, más capaz, más alegre… más divino. Así que ¡dale caña!

Ya sabes: cualquier duda, sugerencia o aportación házmela saber en los comentarios y lo hablamos.

Un abrazote y ríete mucho hoy 🤗😍

Scroll al inicio
logo-de-la-comunidad-de-la-luz
Política de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Más información sobre la política de privacidad.