Los nadis son los canales energéticos fundamentales de nuestro cuerpo. Distribuyen la energía sutil además de la energía del cielo, que penetra a través del chakra corona y la de la tierra, que lo hace por el chakra raíz. Tenemos más de 70 000, pero tres son los más importantes: Sushumna, Ida y Pingala.

El nadi Sushumna une el chakra raíz con el corona, ascendiendo por la columna vertebral. Los chakras nacen de él y es el nadi más importante porque nutre de energía a todos los demás.

Ida y Pingala zigzaguean entre los chakras y se encargan de mantenerlos en perfecto estado, equilibrando y armonizando su vibración. Esta vibración constante de los chakras crea una burbuja energética (el aura) que nos rodea por completo y actúa como una armadura protectora.

Cuando los chakras no funcionan adecuadamente, esa burbuja refleja anomalías y se forman agujeros o puntos más débiles. Por ellos penetra la energía disfuncional del exterior (la del ego que nos rodea) contaminándonos y haciendo descender nuestra vibración personal. Fíjate cómo, a veces, tras permanecer un rato con una persona y quedarte a solas, te notas mal por dentro, con toda tu energía movida. Eso es porque la energía de esa persona ha resonado en tu interior, haciendo vibrar la tuya en su misma frecuencia. De esta forma, cuando los chakras no trabajan en armonía, nos encontramos desprotegidos frente a la energía del exterior y somos susceptibles de ser afectados por ella.

Cuando los chakras vibran armónicamente, entonces, todo fluye. Nos sentimos plenos de energía, de confianza, de optimismo, siendo mucho más creativos y con el poder suficiente para llevar a cabo aquello que expresa nuestro anhelo más querido. Nos convertimos en perfectos canales de transmisión de la energía del Universo/Amor a este mundo físico. Y este flujo de energía de la más alta vibración es el que nos va a ir elevando constantemente, convirtiéndonos en seres más conscientes, más despiertos. Por lo tanto, cuando tenemos nuestra burbuja en perfecto estado, nada de fuera nos puede afectar y somos libres de las influencias del mundo exterior. En este caso, nuestra energía es la que eleva la de las personas que interactúan con nosotros.

Por medio de los ejercicios siguientes, activarás y equilibrarás los circuitos energéticos de tu cuerpo. Como consecuencia, la energía fluirá de manera armoniosa por él.

ACTIVANDO IDA, PINGALA Y CHAKRAS

 El primero de ellos puede parecer complicado de hacer (dependerá de tu capacidad de concentración), pero esta dificultad de los inicios se transforma, al poco, en su mayor virtud al permitirte desconectar de forma instantánea de ese desasosiego mental que quizá te asalte en un momento dado. Cuando tengas muchos pensamientos atropellados y notes que la mente te lleva por su camino, recurre a esta visualización. Te relajarás sin darte cuenta, ya que no puedes mantener toda tu atención en dos sitios a la vez, y si la tienes en este ejercicio, no te encuentras perdido en el mundo de la ensoñación. Al hacerlo con esta intención, ya no será un ejercicio que debes hacer para elevarte, sino que se convertirá en tu oasis privado en el que descansas del mundanal ruido; te olvidarás del agobio de tus pensamientos y de la identificación con esta ilusión de vida que parece tan real.

Todos los obstáculos, dificultades o problemas que puedas tener para hacer esta práctica no son más que trabas del ego para que no sigas con ello. Vive con la certeza de que lo consigues, sé constante (la repetición es la madre de la mejora), y ¡dale caña!, porque fliparás con él.

BENEFICIOS

FORMA DE HACERLO

Puedes hacerlo sentado, tumbado o de pie, como más te guste. Los ojos, al principio, cerrados; cuando lleves un tiempo con ella, la harás como quieras.

Comienzas la práctica con una inspiración y, a partir de ahí, te olvidas de cómo respiras. Lo importante es visualizar el recorrido de la energía entre los chakras. Con el tiempo, ya podrás ser consciente de más cosas, pero en principio céntrate en la visualización. Si tienes problemas para seguir el circuito, acompáñate con un dedo marcando la trayectoria por tu cuerpo.

  1. Haz unas cuantas inspiraciones hasta notarte relajado y centrado.
  2. Inspiras e inicias la ascensión de la energía (luz platino) por la pierna izquierda (por la derecha, si eres o has sido zurdo de pequeño), entrando por la izquierda del chakra raíz (por la derecha, si eres o has sido zurdo de pequeño). Haz el giro del chakra, sales y continúas la ascensión por la derecha (o por la izquierda) del 2º chakra. Haces el giro con él, sales por su izquierda y entras en el 3º. Recorres todos los chakras (fíjate en el dibujo) hasta llegar al corona, que igual lo visualizas un poco más grande que los demás, e inicias el camino de descenso. Prosigues con el recorrido inverso y lo finalizas con la energía bajando por la pierna derecha (o izquierda, si has sido zurdo) y saliendo por la planta del pie.
  3. En el trayecto, imagina los colores de los chakras intensos y brillantes, aunque con la práctica constante verás cómo cambian de intensidad y textura según tu estado de ánimo.

NOTAS

ACTIVANDO SUSHUMNA

Con este ejercicio complementamos el anterior, ya que activamos el nadi Sushumna, limpiando y abriendo la línea Hara de nuestro cuerpo, de tal forma que se favorece la conexión Tierra/Cielo.

La línea Hara es un tubo de energía que asciende desde los pies, conecta con el nadi Sushumna y fluye al cielo por medio del chakra corona. Es nuestra conexión con la energía de la tierra y del cielo, el punto de encuentro de la parte física humana con la divinidad: es el canal que nos conecta a la Unidad.

Con esta visualización, equilibramos el flujo de energía que circula por nuestro cuerpo, corrigiendo los excesos y deficiencias de esta. Además, nos libera de la energía del pasado, de actitudes antiguas y formas obsoletas de ver la vida y nos permite avanzar más rápidamente en nuestro crecimiento espiritual.

Procura hacer este ejercicio con asiduidad, a modo de mantenimiento. Así, la línea Hara se encontrará limpia y despejada para asimilar mejor la energía de más alta vibración. Al pasar esta energía a través nuestro aumenta nuestra frecuencia vibratoria y vamos siendo más luz. Y esta luz es la que damos al mundo.

FORMA DE HACERLO

Siéntate en un lugar cómodo con la espalda erguida. Ojos cerrados, manos descansando sobre las piernas. Con el tiempo y la práctica, lo harás andando, esperando en colas o mientras cocinas, porque será motivo de gozo.

  1. Haz unas cuantas inspiraciones hasta notarte relajado y centrado.
  2. Inspira profundamente mientras llevas la atención debajo del ombligo, donde brilla una luz platino iridiscente. En cada inspiración, siente cómo esa energía, esa fuerza vital, va llenando tu vientre hasta notarlo pleno, poderoso y refulgente.
  3. Una vez tengas almacenada la energía vital en tu vientre y te notes rebosar de luz, en la inspiración la haces descender al coxis para luego ascender por tu columna vertebral saliendo por la cabeza, como si fuera una fuente.
  4. En la espiración, desciende por el exterior de tu cuerpo, llenando el aura de esa luz iridiscente, hasta llegar al suelo. En la inspiración, entra por el coxis y te recorre por el centro hasta rebosar por la cabeza. En la espiración, te bañas en esa luz que te penetra a modo de ducha energética.
  5. Permanece todo el tiempo que quieras disfrutando de esa luz, tu luz, que te limpia y energiza. Cuando te sientas energizado, procura terminar el ejercicio con una inspiración, dejando esa energía vibrando con todo su poderío en tu columna vertebral.

Dale caña a estas dos prácticas, pues son la puerta que conducen a tu mundo interior del que ya no te sacarán los pensamientos incontrolados u obsesivos. ¡Sé constante con la práctica y fliparás con los resultados!

Ya sabes: cualquier duda, sugerencia o aportación déjamela en los comentarios y lo hablamos.

Un abrazote y ríete mucho 😉🤗🥰

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