Según lo que hemos visto en un artículo anterior tu cuerpo es energía vibrando. Ahora vas a sentir esa energía que eres, es decir, tu auténtica realidad como ser físico. Para ello, harás un ejercicio que comienza con una visualización, una creación de la mente, y finaliza con una sensación: la consciencia de la vibración que eres. Quédate en la sensación todo el tiempo que puedas. Lo que te hace crecer, expandirte, elevarte, es la percepción sensorial, no el pensamiento. Cuantas más veces lo hagas, cuanto más te sumerjas en la sensación, más elevas tu frecuencia vibratoria, puesto que desarrollas aquello a lo que prestas atención.

Esta práctica es la puerta que te lleva a encontrar y profundizar en el ser que eres. Es la que te hace vivir en casa, pues tu casa es tu energía, tu cuerpo. Lo demás es mente funcionando.

BENEFICIOS

  1. Este ejercicio, como todos los que harás, tiene un beneficio común a todos ellos: desarrollas la capacidad de concentración. Con ella, se incrementa la sensibilidad, que es la capacidad de «darse cuenta». «Darse cuenta» es sinónimo de consciencia, con lo cual, con este ejercicio y los otros que hagas, incrementarás tu nivel de consciencia. Significa que te convertirás en un ser más profundo y completo. Ese y no otro es el objetivo último de esta web.
  2. Con esta práctica, abandonas la mente para centrarte en el ser. Dejas de pensar, elucubrar, soñar, para adentrarte en el silencio de la energía vibrante que es tu auténtica realidad. Pasas del mundo de lucha y conflicto constante de la mente a la paz y el poder del ser que eres.
  3. Por último y más importante: al sentir de esa forma plena tu vibración, se produce la conexión consciente de la energía universal que todo lo llena (la Unidad) con esa energía que llamas yo y que te colma de su poder revitalizante y transformador. Esto te limpiará de la energía mental que te rodea, la del ego, y de la que vas incorporando a tu vibración al reaccionar de manera automática a las diversas situaciones que afrontas cada día.

FORMA DE HACERLO

Puedes llevarte el ejercicio escrito en un papel o en el móvil y, cuando tengas un rato de tranquilidad, mientras tomas un café, por ejemplo, léelo concentrándote en sus palabras lo más que puedas, fijándote en lo que inducen en tu consciencia. Por el simple hecho de leerlo, te encontrarás más equilibrado, más sereno, y con la repetición, irás desarrollando tu capacidad de concentración e incrementarás tu poder creador.

Si quieres centrarte específicamente en el ejercicio, hazlo de pie, ojos cerrados, pies separados tanto como tus hombros, cuerpo erguido, pecho expandido, brazos a los costados. Al poco de tener esta postura y a la vez que sigues los pasos del ejercicio, advertirás cómo la energía asciende por las plantas de tus pies, llenándote por completo. Déjate bañar en ella, disfruta de tu vibración.

Cuando lo domines, lo harás en cualquier postura y momento, sin tener que cerrar los ojos, porque de eso se trata: de vivir despiertos. Tampoco te hará falta leerlo (esto es solo al principio) y serás capaz de sentirte en medio de una conversación y de tranquilizarte cuando los pensamientos desbocados pretendan llevarte de su mano.

Si al principio te resulta difícil relajarte, condición fundamental para ejecutar el ejercicio, comienza centrándote en la respiración: es el mejor modo de acondicionar el interior para la práctica meditativa.

La inspiración hazla siempre por la nariz; la espiración puedes hacerla por la nariz o por la boca, como más cómodo te resulte.

EJERCICIO: «SINTIENDO TU VIBRACIÓN»

CÓMO PROFUNDIZAR EN ESTA PRÁCTICA

  1. Procura llevar tu atención, siempre que puedas, a tu cuerpo físico. ¿Qué postura corporal tienes?, ¿espalda erguida o echada para adelante?, ¿pecho abierto o hundido?, ¿sientes alguna molestia o dolor en alguna parte de tu cuerpo?, ¿sientes todo bien? Comienza a cambiar el foco de tu atención y en vez de estar siempre en la mente, elucubrando, anticipando, recordando, llévala a tu cuerpo, a tu energía. Coge el hábito de sentirte.
  2. Cuando interactúes con el mundo en tus quehaceres cotidianos, no prestes toda tu atención al exterior, deja parte de ella mirando/sintiendo lo que eres. De esta forma, vives la vida en plenitud, sin separación, sin miedos, y la mente no podrá llevarte por su mundo de ensoñaciones, lleno de dramas y dolor, por permanecer anclado a la auténtica realidad del ser que eres.

Con el tiempo, y la repetición de esta práctica, descubrirás un nuevo sabor con esta visualización/sensación, pues se convierte en la puerta que te abre y te centra en el ser que realmente eres, dejando fuera el mundo de lucha y miedo del ego que te circunda. Solo es cuestión de tiempo y constancia. Así que ¡dale caña!

Te dejo aquí la visualización para que te la descargues, por si te resulta más cómoda de hacer.

Ya sabes: cualquier duda, sugerencia o aportación me la dejas en los comentarios y lo hablamos.

Un abrazote y sé muy feliz 🤗🥰😊

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