Esta visualización es la continuación del artículo de «La Reconexión», en la que vimos que estamos conectados permanentemente a la Unidad. Gracias a esta meditación asientas la conexión a un nivel práctico, a un nivel energético, materializándola.
Además, te hermanas por completo con la energía que eres, tomando plena consciencia de ella, y comienzas a percibir unas vibraciones que, hasta ahora, habían permanecido ocultas a tus sentidos. Es decir, te vuelves un ser más sensible, más consciente.
En un principio hazla sentado; cuando la domines, la harás como quieras. Siéntate con la espalda recta, las piernas ligeramente abiertas y las plantas de los pies bien colocadas en el suelo. Sitúa la mano izquierda, palma boca arriba, descansando sobre la derecha, con los pulgares rozándose. Cuando notes calor o un hormigueo en las manos (casi siempre al unísono con las plantas de los pies), sitúalas sobre su pierna correspondiente, palmas boca arriba, percibiendo cómo sale la energía por ellas. De todas maneras, lo importante en la postura es que te sientas cómodo, así que lo anterior es una recomendación. Tu cuerpo es el que tiene la última palabra: escúchale con atención y él te indicará cómo le gusta más.
Al principio, hasta que tengas la práctica asimilada, léela con total concentración, sumergiéndote en las sensaciones que te transmite aquello que lees. En este caso, puedes acomodar las manos sobre la mesa o rodeando el papel (recomendable llevarla impresa, mejor que en el móvil; te despistas menos). Luego, con la práctica, podrás hacerla con los ojos cerrados o abiertos y en cualquier lugar, no te hará falta leerla, pero hasta que llegue ese momento dedícale toda tu atención.
Cuando ya tengas cierto dominio, una postura muy recomendable es de pie, con los pies separados la anchura de los hombros, rodillas ligeramente flexionadas, brazos formando un ángulo de 30-45º con el cuerpo y las manos abiertas. Te resultará muy fácil sentir la energía vibrando en las plantas de los pies y en las manos.
Puedes hacerla escuchando música relajante (sin voces, para no interferir). Te ayudará a concentrarte mejor, pero no es imprescindible.
Si te llegan pensamientos, no los sigas, déjalos pasar. No te enredes con ellos ni te eches la bronca por tenerlos (ya estaría el ego metido otra vez en medio): tú a lo tuyo, a la visualización/sensación.
La clave de este ejercicio, aunque te parezca una tontería o algo infantil, es hacerte colega de tus chakras. Considéralos tu cuadrilla de amigos divinos, ya que ellos son las puertas que abren o cierran la conexión energética con la Unidad. Cuando te sientas rodeado por la energía del ego, cuando la mente te lleve por su camino de lucha y negatividad, céntrate en el amor que recibes/das a esos vórtices de energía que son tus puntos de conexión. Ámalos, sonríelos, y ellos responderán a tu amor de la única manera que saben: consiguiendo que tu energía fluya libre y poderosa, en armonía con tu mayor crecimiento espiritual.
Siéntate en la postura anteriormente descrita. Tras recorrer con tu imaginación la posición de tu cuerpo, te concentras en la respiración. Date cuenta del aire entrando y saliendo de los pulmones. Nota cómo tu pecho y abdomen se hinchan al inspirar y se relajan al espirar.
Comienza a leer:
Inspira… Espira… Inspira… Espira… Inspira… Espira… Cada vez te sientes más relajado, más sereno. Toda tu atención se encuentra enfocada en tu respiración, que ahora se ha vuelto pausada y profunda.
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
Estás completamente relajado… te sientes tranquilo… Estás en paz.
Ahora, imagina y siente cómo se va formando desde los pies un tenue contorno alrededor de un metro de tu piel. En su borde exterior luce una capa dorada semitransparente y va ascendiendo, lentamente, por el exterior de tu cuerpo, cerrándose sobre la cabeza.
Ahora te encuentras dentro de esa burbuja. Te sientes protegido, en calma … En paz.
DISFRUTA UNOS MOMENTOS DE ESA PAZ QUE TE LLENA. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
Ahora, lleva tu atención a la base de la columna vertebral, al coxis. Allí refulge un disco de color rojo intenso que llena de fortaleza y vigor esa parte de tu cuerpo. Notas calor en esa zona, un cosquilleo. Sonríe, es tu chakra raíz recibiendo el amor que le das. Él también te sonríe, se alegra de formar parte de ti y de transmitirte toda la energía de la madre Tierra. Los dos os sentís bien, muy bien… Fúndete en uno con esa alegría que inunda todo tu ser.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA RAÍZ. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
…
Ahora, fíjate en la zona situada dos dedos por debajo del ombligo. Allí resplandece un disco de color naranja que emite una luz poderosa y brillante. Percibes calidez en esa zona, un hormigueo. Sonríe, es tu chakra sacro alegrándose de recibir tu amor. Le encanta formar parte de ti y llenarte de toda su creatividad. Los dos os sentís bien, muy bien… Rebosas de felicidad.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA SACRO. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
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Llevas la atención a la parte alta del estómago, al plexo solar. Un disco de color amarillo, radiante como un sol, ilumina esa zona con una luz potente y vigorosa. Sonríe, es tu chakra plexo-solar. Concéntrate en ese punto y notarás un sutil picor: es tu chakra devolviéndote la sonrisa, alegrándose de formar parte de tu ser y de entregarte todo su poder personal. Los dos os sentís bien, muy bien… Estás lleno de júbilo.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA PLEXO. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
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Sube un poco más arriba y llegas al corazón. Allí, un disco de color verde esmeralda (o rosa) arroja una intensa luz, llenando tu pecho por completo. Adviertes un hormigueo en esa zona, una palpitación. Sonríe, es tu chakra corazón sintiéndose feliz por formar parte de tu ser y poder llenarte de su amor. Los dos os sentís bien, muy bien… Te desborda el alborozo que vibra en tu interior.
Disfruta de esta maravillosa sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA CORAZÓN. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
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Ahora, céntrate en la garganta, donde un disco de color azul claro la envuelve con una poderosa y radiante luz. Percibes un cosquilleo en ese lugar: es tu chakra garganta devolviéndote su amor. Se alegra mucho de formar parte de ti y de impregnarte con su poder de comunicación. Los dos os sentís bien, muy bien… Saborea ese optimismo que llena todo tu ser.
Disfruta de esta maravillosa sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA GARGANTA. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
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Tu atención se fija ahora en el entrecejo. Allí palpita un disco de color azul oscuro o violeta que inunda de luz esa zona. En esa luz vibra una energía poderosa y penetrante que te provoca una picazón en la frente. Sonríe, es tu chakra del tercer ojo alegrándose de recibir tu amor. Le encanta formar parte de ti y transmitirte su clarividencia. Los dos os sentís bien, muy bien… La euforia te llena.
Disfruta de esta sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA DEL TERCER OJO. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
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Ahora, te fijas en tu coronilla, donde oscila un disco de color blanco (o violeta o dorado), que irradia una luz platino iridiscente. Esta luz emite una poderosa y amorosa energía que te llena de una profunda paz. Siéntela en toda su plenitud. Sonríe. Adviertes unas palpitaciones en la parte posterior de tu cráneo: es tu chakra corona devolviendo tu sonrisa. Es feliz formando parte de ti y le entusiasma conectarte a la Unidad. Los dos os sentís bien, muy bien… Descansa en la paz, el amor y la alegría que palpitan ahora en todo tu ser.
Disfruta de esta maravillosa sensación. DISFRUTA DE TU CHAKRA CORONA. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
…
Notas todos tus chakras radiantes, pletóricos y armonizados. Rebosan de luz y energía llenándote de júbilo y optimismo… Te sientes divinamente bien.
Disfruta de esta sensación de gozo, de plenitud. PERMANECE UN RATO SINTIENDO LA DICHA QUE TE INUNDA. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
Ahora, te fijas en tu respiración:
Inspira… Espira… Inspira… Espira.
Al inspirar, visualiza cómo brota del núcleo de la Tierra un tubo lleno de luz platino iridiscente. Este conducto se conecta a tu chakra raíz y esa energía platino comienza a subir por tus piernas y columna vertebral, llenándote del poder y la fortaleza de la madre Tierra. Mientras asciende, detén tu atención un instante en cada chakra, a modo de saludo, comenzando por el raíz y finalizando en el corona. Al espirar, percibes esa energía saliendo por la coronilla en dirección al cielo.
Inspiras y sientes ascender la energía por tus piernas y tu columna vertebral. Espiras y notas cómo brota de tu chakra corona expandiéndose al firmamento. Te sientes seguro… poderoso…
Inspira… Espira… Inspira… Espira…
…
Ahora, al inspirar, ves descender de las profundidades del cosmos un tubo de luz dorada iridiscente que se conecta a tu chakra corona. Esta luz baja por tu columna, llenándote de una suave energía que te relaja y te colma de paz al instante. Mientras desciende, detén tu atención un momento en cada chakra, saludándolos, comenzando por el corona y acabando en el raíz. En la espiración, ves cómo esa luz dorada llega a la madre Tierra a través de las plantas de los pies, colmándola de energía divina.
…
Inspiras y sientes el descenso de la luz dorada por tu columna vertebral. Espiras y la ves brotar de tus pies inundando la Tierra de tu esencia. Te sientes libre…, ligero…
Inspira… Espira… Inspira… Espira.
Siente que estás sumergido en un tubo de luz de un metro de diámetro, en el que oscilan dos energías, una dorada y otra platino, llenándote de poder y de paz. Este tubo de luz se pierde en las profundidades del cosmos y de la madre Tierra. Te notas energizado y protegido…, poderoso y relajado.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
Ahora, al inspirar, notas cómo por tu chakra raíz, asciende la poderosa energía platino de la Tierra y, al mismo tiempo, por tu chakra corona, desciende la amorosa energía dorada del Cielo. Espiras y esa energía que rebosa a lo largo de tu columna la expandes al exterior por medio de tus chakras. Esta luz va llenando ese contorno que te rodea de energía platino brillante, energizándote completamente. Te sientes cada vez mejor y mejor.
Inspiras y absorbes energía de la Tierra y del Cielo… Espiras y llenas de luz tu espacio vital: tu aura… Ves/sientes cómo tu burbuja refulge con una luz cada vez más intensa, más resplandeciente… Percibes todo tu cuerpo/energía vibrando en esa luz, siendo esa luz… Eres luz vibrando.
Inspira… Espira… Inspira… Espira.
Ahora, ese espacio que te rodea está lleno de luz.
Siente la luz que eres… Disfruta de lo que eres.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
Ahora, al espirar, expandes tu luz a este planeta.
Inspiras y absorbes energía de la Tierra y del Cielo… Espiras y tus chakras llenan de luz este mundo.
Ves a todos los seres humanos, animales, plantas, ciudades, océanos, continentes… despidiendo una luz platino brillante. Sientes vibrar todo en esa luz.
Inspira… Espira… Inspira… Espira.
Ahora, la Tierra está llena de luz, de tu luz.
Todo es luz. Solo existe luz.
Siente la luz… Siente lo que eres.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
Ahora, al espirar, expandes tu luz al Universo.
Inspiras y absorbes energía de la Tierra y del Cielo. Espiras y llenas de luz el cosmos. Todos los planetas conocidos y desconocidos vibran en la luz platino iridiscente que irradia tu aura.
Inspira… Espira… Inspira… Espira.
Ahora, el Universo está lleno de tu luz.
Todo es luz. Solo existe luz.
Siente la luz… Disfruta de lo que eres.
PERMANECE UN RATO SABOREANDO ESTE CICLO RESPIRATORIO. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
…
Inspiras… y notas tu aura rebosar de luz radiante, de luz divina.
Espiras… y sientes la energía recorrer en oleadas tu cuerpo.
PERMANECE UN RATO DISFRUTANDO DE ESTE CICLO RESPIRATORIO. (Cierra los ojos. Al rato, los abres y continúas leyendo).
…
Inspiras… y sonríes.
Espiras… y miras lo que te rodea.
1.ª. Esta visualización tiene varias partes que pueden hacerse independientemente unas de otras en función de tus necesidades:
–Saludo a los chakras: es recomendable que lo hagas todos los días como ejercicio de mantenimiento energético.
–Conexión Tierra/Cielo: hazlo cuando te puedan las emociones y quieras centrarte. Haz ciclos respiratorios de tres conexiones con la tierra y tres con el cielo y verás cómo cambia tu estado de ánimo. Aquí puedes visualizar unas raíces que salen de las plantas de tus pies, llegan hasta el núcleo de la tierra y recibes su energía a través de ellas. Esta versión es muy poderosa para arraigarte en la tierra y no perderte en pensamientos etéreos. De cualquier manera, tu cuerpo/energía te irá indicando qué hacer a cada momento.
–Chakras de luz/aura: te la recomiendo cuando te notes agitado por energía negativa. En esta parte de la visualización puedes cambiar el color de la luz que emanan los chakras y que va llenando tu aura.
El mejor color en este caso es el rosa/violeta (amor/perdón). Es recomendable utilizar este color al principio, como forma de limpieza energética, complementada con el ejercicio del perdón. El platino es un tono muy poderoso; el dorado transmite alegría y clarividencia; el verde sana, relaja y ayuda a la concentración. Hay muchos colores más y cada uno tiene sus propiedades; investiga, si quieres, en ello. De todas formas, en esto de los colores, como en todo, déjate llevar. Tú mismo notarás cual es el que brota de tus entrañas y lo visualizas como lo sientas. Así, siempre acertarás.
–Chakras de luz/planeta y Universo: puedes hacerla cuando quieras profundizar en tu amor incondicional y sentir más intensamente tu divinidad.
2.ª. Más importante que la visualización como tal es sentir la vibración de la luz en tu energía: esta es la clave. Con la visualización, enfocas la atención en un punto mientras mantienes el control total de los pensamientos. A partir de ahí, te centras en la sensación que crea en tu energía. Pasas de la mente a la energía/sensación y, de esta manera, elevas tu vibración y creces como ser consciente.
3.ª. En el momento que la domines, habrás creado, por la repetición, tu propia burbuja protectora, que coincide con los bordes del aura. Así, te aíslas de la energía disfuncional del exterior que te rodea por todas partes.
4.ª. Cuando lleves un tiempo trabajándotela, en vez de llenar el contorno de una coloración en concreto, visualiza la luz de cada chakra rodeando tu cuerpo y tu aura, a modo de rodajas de energía (como el muñeco del fabricante de neumáticos Michelín), con la anchura que le corresponda a cada uno. De esta manera, la burbuja se vuelve multicolor y notarás todo tu ser energizado y centrado.
Un estupendo complemento de esta visualización es «Activando los nadis», que te servirá para distribuir el flujo de energía de una manera equilibrada entre los chakras, evitando su estancamiento. Así, la energía que recibes de la Tierra/Cielo será procesada de la mejor manera posible y te llenará de vigor físico y confianza en tu poder interior.
5.ª. Esta visualización es para vivir con ella. Cuando ya la domines, procura hacerla de pie, caminando, esperando en colas, viajando, etc. Yergue la espalda y saca el pecho, poniendo la columna vertebral recta, fijándote en la coronilla y las plantas de los pies, los puntos de entrada/salida de la energía en el cuerpo.
Convierte esta visualización en el lugar en el que descanse tu atención cuando no tengas que interactuar con el mundo y, si debes hacerlo, vuelve a ella en aquellos momentos en que te notes llevado por los pensamientos ensoñadores. Hazlo así, una y otra vez, y pronto notarás sus maravillosos beneficios.
Esta práctica, junto con el de los nadis y el perdón, constituye la base sobre la que efectuarás el despegue desde el mundo del ego en el que vives ahora al mundo del Ser. Además, produce una acusada elevación de tu frecuencia vibratoria al conectar tu energía a la poderosa vibración de la Tierra y a la amorosa energía del Cielo. De este modo, consigues que la vibración más baja y densa del ego te vaya abandonando, al igual que los parásitos escapan del cuerpo que les sustenta cuando se aplica un repelente. Ahora bien, esta desparasitación es dolorosa, ya que esa energía formaba parte de ti. No te alarmes cuando sientas desgarros internos al desapegarte de aquello que creías ser y no eras. Es lo que tiene la desidentificación: duele mucho al principio, pero luego eleva.
Al practicar cada día este ejercicio, tu vibración se irá elevando y llegará el momento en que ya no te sentirás solo en esta vida, que algo muy poderoso, amoroso e inteligente guía tus pasos. Es una sensación que se acrecienta con el tiempo, a la vez que vas percibiendo una nueva energía que te va llenando, te va tomando. Esta es la señal de que ya estás conectado conscientemente a la Unidad, puesto que esa sensación de estar «acompañado» es tu consciencia dándose cuenta de su unión a la Consciencia Universal.
Nada más por hoy. Ya te he dejado deberes por si quieres crecer.
Te dejo aquí la visualización para que te la descargues, por si te resulta más cómoda de hacer.
Ya sabes: cualquier duda, sugerencia o aportación déjamela en los comentarios y lo hablamos.
Un abrazote y ríete mucho, mucho 🤗😉🥰